Mi camino hacia el transporte: de la técnica a la carretera

Cómo descubrí mi pasión por el transporte

Me saqué el carnet de conducir relativamente tarde, con 21 años. Por aquel entonces ya trabajaba en el sector audiovisual, rodeado de furgonetas, montajes y camiones que iban y venían cargados de material. Solo mi jefe tenía el carnet de camión, y verlo moverse con esa seguridad me despertó una curiosidad enorme.

Cuando obtuve el carnet B y empecé a conducir, descubrí que me encantaba. Sentía respeto por la conducción, pero también una tranquilidad que solo da el control.

Y en los grandes escenarios -como el Palau Sant Jordi, el WiZink Center, el BEC! o plazas de toros- ver a los grandes tráilers maniobrar al milímetro me dejaba impresionado. Pensaba: «Algún día quiero ser capaz de hacer eso».

Ahí entendí que podía combinar la técnica con la conducción profesional, y que el transporte era una forma más de avanzar y demostrarme que era capaz de mucho más.

Mi formación: del carnet C al C+E

Elegí formarme en la Autoescuela Rally, del grupo Molina y Novel, y fue una experiencia muy enriquecedora. Tuve la suerte de aprender con Eva y Carmen, dos profesoras increíbles que me guiaron en todo el proceso. Creyeron en mí desde el principio, y cuando alguien confía en ti, te hace imparable.

Su método era claro: descubrir tus errores, entenderlos y corregirlos.

Aprender desde la prácica, no desde la repetición.

El proceso completo duró unos cuatro meses, combinando el carnet C, el CAP inicial acelerado y las prácticas de conducción.

Compaginarlo con mi trabajo fue lo más complicado.

Trabajo la mayoría de fines de semana, así que tuve que reorganizar todo mi tiempo y sacrificar ocio para seguir formándome. Pero nunca rechacé trabajo, porque para mí es el motor de mi mejora profesional y lo que me permite financiar mi formación.

La parte del CAP que más me sirvió fue la del tacógrafo y el mantenimiento básico. En el transporte privado complementario -como el que usamos en eventos- apenas hay grandes desplazamientos que superen los 400 km, pero es fundamental entender bien las horas de conducción y descanso.

Exámenes, errores y lecciones reales

En las prácticas conduje un camión Renault Midlum y un trailer Mercedes-Benz Actros.

Suspendí el primer examen de pista del camión: bordillazo con la rueda trasera por no abrirme lo suficiente en el giro.

Fue un error tonto, pero me enseñó una lección importante: «A veces se aprueba, a veces se suspende, y lo importante es volver a intentarlo sin perder la confianza.»

Para mí, la maniobra más complicada fue el giro en L con el tráiler. Es una prueba exigente, en la que cualquier toque con la línea del suelo te elimina.

Ahí entendí que la conducción profesional es pura precisión. Cada referencia cuenta, y la práctica y las horas de conducción consciente, lo es todo.

Por eso recomiendo para cualquiera que empiece a sacarse los carnets que no se precipite por ahorrar algo de dinero. No se debe de ir al examen hasta que no sientas verdaderamente que estás preparado, y aunque los profesores te presionen en ir a hacerlo, muchas veces no conviene hacerles caso, porque les interesa que con suerte apruebes y quitarte de la lista de pendientes. Al final el que paga el riesgo es nuestro bolsillo.

Costes, tiempos y aprendizajes

Los tiempos para examinarse fueron rápidos: alrededor de dos semanas entre convocatorio y examen.

El carnet C, junto al CAP, me costó unos 1300€, incluyendo tasas, tacógrafo y psicotécnico.

El carnet C+E (tráiler), me supuso otros 1400€, con clases en pista y ciudad a 54€ cada una.

En total, unos 2700€ invertidos en formación, que considero una de las mejores inversiones que he hecho.

También hubo gastos inesperados: tasas de transporte, psicotécnicos adicionales y la tarjeta del tacógrafo. Pero cada euro valió la pena.

Recomiendo hacer todos los carnets seguidos. Avanzar motiva, y ver cómo tus conocimientos se consolidad con práctica continua te hace mejorar más rápido.

Lo que cambió después del carnet

Desde que tengo el carnet de camión y tráiler, mi tranquilidad laboral ha aumentado muchísimo. Sé que tengo un oficio muy demandado y que mi edad, mentalidad y disciplina me permiten seguir creciendo.

Además, combinarlo con mi trabajo como técnico de iluminación, me da un perfil más completo.

La empresa puede optimizar su servicio y yo puedo abarcar tanto la parte técnica como la logística. Es una carga de responsabilidad mayor que hay que asumir, no hay margen para el error.

En este tiempo, he recibido muchas ofertas laborales en transporte, bien remuneradas, pero he preferido seguir formándome con el deseo de que la logística sea una cualidad más que forme mi perfil laboral. Todo tiene un coste de oportunidad y para ganar, primero hay que asumir que vas a perder.

Mirando hacia el futuro

Mi siguiente paso es seguir ampliando mi formación y mi perfil profesional dentro del transporte.

En enero de 2026 tengo previsto examinarme del CAP de viajeros, y en septiembre del mismo año, del carnet de autobús, un permiso que me permitirá diversificar aún más mi trabajo y acceder a nuevas oportunidades en el transporte de personas, enfocado a giras del sector audiovisual.

Actualmente también estoy preparándome para el ADR, tanto comunes como cisternas, una certificación fundamental para mover mercancías con seguridad y profesionalidad.

Y para completar mi perfil, en 2026 tengo previsto realizar el curso de transportista, para obtener el título de Gestor de Transporte, un paso clave para poder crear mi propia estructura logística en el futuro.

En siguientes posts hablaré sobre un modelo de negocio que me inspira profundamente realizado por empresas como «The Wild Tour», que han sabido fusionar el transporte de mercancías y viajeros con el mundo audiovisual, ofreciendo un servicio integral donde el mismo equipo transporta tanto el material como a los técnicos.

También me llaman la atención empresas que operan con camiones escenario y grupos electrógenos, capaces de realizar producciones itinerantes, o las que se dedican al transporte discrecional de viajeros en giras de artistas.

Mi objetivo es seguir ese camino: crear un modelo híbrido y autosuficiente, donde la técnica, la conducción y la gestión estén unidas bajo una misma visión.

No busco solo conducir, sino entender y dirigir el proceso completo, desde la planificación hasta la ejecución, con la calidad y precisión que simpre me han definido.

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